Su esbelta figura emergió de entre los árboles. Sensity se paró a escasos metros, alzó la mano y levantó a Eric del suelo. Sus impresionantes ojos verdes eran ahora rojos, rojos como la sangre que se iba a derramar en el lecho del bosque.
<<¿Por que lo has hecho?>>
<<Le amo Sensity, y tu no puedes cambiar eso. >>
La camisa de Eric se volatilizó en dos segundos, dejando su torso al descubierto.
<<¿Ah no? ¿Quieres ponerme a prueba?>>
<< No te atrevas a tocarlo. >>
<<¿Qué harás, matarme?>>
<<No, me quitaré la vida, sé que me necesitas, en eso no puedes engañarme.>>
Acto seguido, la piel de su espalda empezó a rasgarse y a abrirse, causando una brutal herida.
Eric empezó a gritar de dolor.
<<Es cierto, pero no te creas imprescindible por eso>>
<< Nunca serviré a tus propósitos homicidas>>
Y una segunda herida apareció, esta vez el doble de grande que la anterior, seguidamente, Eric notó algo húmedo y caliente que le bajaba por la espalda.
<<Ya lo veremos...>>
<<¡Nunca lo haré!>>
De repente, otros tres arañazos aparecieron en su espalda, causando un gemido de desesperación.
<<Olvídalo>>
<<No>>
<<En ese caso... No me dejas otra alternativa...>>
Levito hasta la altura de Eric, extendió las manos hacia él y de ellas aparecieron dos esferas incandescentes.
<<¿Por que se lo has contado? Es un humano.>>
<<Él tiene derecho a saberlo, es mi pareja.>>
<<Voy a matarlo.>>
<<No! ¡NO LO HAGAS! ¡ESTAS COMPLETAMENTE LOCA!>>
<<Tu lo has querido...>>
De las esferas salieron unas serpientes, unas serpientes de fuego que se acercaron peligrosamente hacia Eric, rodeando su torso denudo, causándole salvajes quemaduras.
Poco después, cayó a plomo sobre el suelo.
<<Si no puedo convencerte de esta manera...>>
Dio media vuelta y se alejó.
<<Espera! Haré lo que quieras, lo que tú me digas, pero no le hagas daño.>>
<<Vas por el buen camino, veamos... De momento, sólo te pido que sigas practicando, más adelante te exigiré otras cosas, pero de momento sólo te pido eso. Si me fallas, será Edward quien pague las consecuencias, ¿Me he expresado con claridad?>>
<<Si.>>
<<Veo que sabes negociar>>
<<Dame tu palabra, prométeme que no le harás daño.>>
<<Siempre que cumplas tu parte del trato y que no influyan otros factores>>
<<¿Qué factores?>>
<<Buenas noches Eric>>
<<¿QUE FACTORES?>>
Pero ya no estaba allí.
Tendido en el suelo, medio desnudo, magullado, se arrastró hasta un árbol, donde se quedó unas horas para poder recuperarse.
Más tarde se fue a su casa, verificó el buzón antes de entrar.
Encontró una nota:
00376604701230
Este es mi número, llámame en cuanto llegues,
Te quiero,
EDWARD.
Abrió la puerta de su casa, por suerte aún no habían llegado sus padres.
Descolgó el teléfono y marcó el número.
- ¿Diga?
- Edward...
- ¡Eric! ¿Qué te pasa?
- ¿Puedo dormir en tu casa por esta noche?
- Claro.
- ¿Dónde vives?
- Déjalo, te paso a buscar. ¿Dónde estás?
- En casa.
- No te muevas, ahora vengo.
Colgó el teléfono y se puso una camisa sencilla, el roce de la tela le escocía en sus múltiples heridas y quemaduras.
Se tumbó en el sofá e instintivamente empezó a temblar, recordando los momentos pasados en el bosque.
<< No puedo, no puedo permitir que le pase nada...>>
Quince minutos después, escuchó el claxon del coche de Edward.
Bajó a la calle y entró en el coche.
- Eric, cielo, ¿Qué ha pasado?
- Prefiero hablar de ello luego.
- Vale.
Se encaminaron hacia casa de Edward. El trayecto fue muy duro, la vibración del motor del coche le repercutía en las heridas, pero no se quejó, no quería que Edward se preocupara.
Antes de entrar en la casa le preguntó:
- ¿Les importará a tus padres que me quede?
- Vivo solo.
- Perfecto.
Edward abrió la puerta, su piso era grande, luminoso, con poca decoración, al contrario que la habitación de Eric.
- ¿Puedo usar la ducha?
- Si, al fondo a la derecha.
- Gracias.
Salió disparado por el pasillo y entró en el baño, cerrando la puerta por dentro, se desvistió y se quedó únicamente en ropa interior cuando se dio cuenta que no iba a poder sólo.
asomó la cabeza por la puerta y le llamó. Segundos después le tenía delante.
- Dime Eric, ¿Qué quieres?
- ¿Podrías ayudarme?
- ¿En que?
Entonces abrió la puerta por completo, dejando ver las heridas que le havia causado Sensity.
- Eric... ¿Te lo ha hecho ella?
- Si...
Las lágrimas brotaron de nuevo de sus ojos, Edward le cogió entre sus brazos, abrazándole con cuidado.
- ¿En que quieres que te ayude?
- ¿Me podrías ayudar a quitarme la tierra de las heridas? Si la dejo ahí se me podría infectar, no te lo pediría, pero es que no llego a algunas partes de mi espalda.
- Vamos.
Edward se quitó la camiseta y Eric entró en la ducha, sentándose en el suelo.
- ¿Qué hago?
- Coge una esponja y quítame los restos de tierra con agua y jabón.
Cuidadosamente, Edward le frotaba la espalda, vigilando que no le doliera.
- ¿Te estoy haciendo daño?
- No.
Minutos después, Edward depositó la esponja en el suelo de la ducha.
- Creo que ya está, mírate al espejo a ver que te parece.
- Lo has hecho muy bien, ¿Tienes yodo?
- Si, aguarda un momento.
Fue a buscarlo, Eric oyó como registraba los armarios en busca del yodo, volvió con un bote amarillo, unas gasas y vendas.
- ¿Qué tengo que hacer ahora, lo aplico sobre la piel, ¿No?
- Espera, las heridas... ¿Sangran?
- Un poco...
- Entonces, corta la hemorragia, las proteínas de la sangre inactivan los efectos del antiséptico.
- Vale, ¿Cómo la paro?
- Coge una toalla y presiona.
- Te va a doler...
- Prefiero eso a que se me infecte.
- Vale, como quieras.
Edward presionaba sobre las heridas, pero Eric no decía nada, lloraba en silencio...
- Ya está, no sangran.
- Ahora aplica el yodo.
- Voy.
Cogió las gasas y empezó a esparcirlo por sus heridas.
- ¿Quieres que te lo vende?
- No, déjalo así.
- Vale.
- Edward...
- ¿Si?
- Gracias...
- De nada.
Se cogieron de la mano y se dirigieron al salón.
- ¿Tienes hambre cielo?
- Un poco...
- Espera aquí, voy a la cocina a preparar algo, mientras tanto puedes mirar la tele o leer algún libro, estás en tu casa.
Edward se fue a la cocina y Eric se dirigió a la librería dando un paseo, estaba repleta de libros, grandes, pequeños, nuevos, viejos...
Pero uno en especial le llamó la atención, era completamente púrpura y llevaba escrito en la portada con letras plateadas:
“MITOLOGÍA”
Lo abrió al azar y empezó a leer
EL CORAZÓN DE ERIS
Eris, la diosa del caos y la discordia.
Cuenta la leyenda, que en su juventud, Eris conoció a un humano, se enamoraron al instante, pero los padres de Eris no aceptaban su relación, las leyes de su mundo prohibían que un dios se enamorara de un humano.
Los padres de Eris lograron distanciarlos, pero ella les hizo creer que lo havia olvidado.
Cada noche, cuando caía el sol, se encontraban en una colina iluminada por la luna.
Pero por el día, ese humano, estaba presente en todo momento en el corazón de Eris.
Luego el libro hablaba de cómo Eris sucumbió a sus instintos y devoró al humano, pero Eric se quedó con la primera parte de la leyenda.
<< Eso es, tengo que ser como Eris...>>
Y con esa idea en la cabeza, escuchó a Edward que le llamaba desde la cocina.
Se dirigió hacia allí y se encontró con un plato de comida japonesa encima de la mesa.
- ¿Cómo sabes que me gusta la comida japonesa?
- No lo sé, es lo único que me queda en la nevera...
- Pues me gusta mucho.
- Me alegro.
- ¡En ese caso, que aproveche!
- Que aproveche.
Comieron mientras miraban la televisión, en acabar Eric mandó un mensaje a su madre:
Mamá, me quedo a dormir a casa de un amigo. Te veré mañana.
Besos.
Eric.
Mandó el mensaje y apagó el móvil para que su madre no pudiera localizarle.
- Creo que me voy a dormir, tengo mucho sueño...
- Yo también – Dijo Edward.
Eric se dirigió al sofá y se tumbó.
- ¿Qué haces?
- Dormir...
- ¿No prefieres dormir en una cama?
- Ah, no sabia que hubiera más de una habitación.
- Y no la hay, me refiero a... si quieres dormir conmigo...
- ¡¿Qué?! Pues, no se... es tu cama, no vas a sentirte cómodo si estoy yo, debes estar acostumbrado a dormir solo...
- Me gustaría dormir contigo por esta noche.
- Si yo fuese una persona normal pensaría que quieres acostarte conmigo, pero veo que no, al menos no lo piensas...
- Yo no busco eso, cuando tenga que pasar, pasará, y eso será cuando los dos estemos preparados.
- No podrí estar más de acuerdo.
Y se dirigieron a la habitación de Edward, era toda de un color perla precioso, al igual que su cama, espaciosa, con aspecto de ser muy confortable.
- Edward...
- Dime.
- ¿Te importa que duerma sin camisa? Es que el roce de la ropa me duele en las heridas...
- No, que va, precisamente yo duermo sin camiseta cada noche, no me importa.
Se metieron dentro de la espaciosa cama y apagaron la luz, la luna iluminaba la habitación.
- ¿Quieres hablarme de lo ocurrido ahora?
- Si...
Le hizo una descripción de todo lo ocurrido en el bosque, con todo los detalles incluidos ya que Edward le presionaba para que no le ocultara nada.
- Así que si practicas, ¿Nos va a dejar en paz?
- Eso dice...
- La odio, ¿Cómo te ha podido hacer esto?
- Lo mejor es dejarlo, vayámonos a dormir.
- Vale, buenas noches.
- Buenas noches Edward.
Eric abrazó a Edward mientras el repasaba el brazo por encima del hombro, vigilando no hacerle daño.
- Te quiero mucho Edward...
- Y yo a ti cielo.
Los dedos de Eric acariciaban el pecho desnudo de Edward, recorriendo sus músculos, y besando su cuello.
Poco después, Edward se quedó dormido, emitía un sonido ronco, como el ronroneo de un gato, pero lo que más cautivó a Eric fue su expresión, tranquila, relajante...
Se durmió a su lado, abrazado a él.
Su primera noche juntos.
Pero... El día siguiente aún les guardaba algunas sorpresas...