# Posté le dimanche 28 septembre 2008 13:11

I:ENCUENTRO

Otra vez...
Me persiguen...
Corro en la oscuridad, no veo el camino...
Tarde o temprano me cogerán...
-¿Quien eres?
- Eric... DESPIERTA!

Eric se despertó en su habitación, estaba sudando y jadeando sin cesar. Otra vez la misma pesadilla, casi cada noche tenía el mismo sueño, pero esta noche era diferente, había alguien que no le quería hacer daño. Sabía que después de esto no podría dormir en toda la noche. Se levantó y se dirigió al salón donde se encontraba el ordenador. Estuvo hablando con Sensity, una amiga de la infancia.
Después de media hora decidió contárselo:
- Tengo un problema.
- Dime.
- He vuelto a tener la misma pesadilla, pero hoy había alguien que me ayudó a despertarme. Es raro, no?
- Sabes que nosotros dos no somos normales, tenemos un don. En nuestro mundo no existen las coincidencias, todo pasa por alguna razón.
- Solo podemos comunicarnos entre nosotros dos por telepatía y leer la mente de otras personas, yo no me siento diferente por eso.
- Ya sabes lo que pienso de la gente normal... No están a nuestra altura.
- Bueno...
- Por cierto...
- ¿Que?
- Ten mucho cuidado. Dentro de poco ocurrirá algo que no me gusta nada.
- ¿Pero que?
- Ya lo descubrirás... 587349687934875623095029356267094327676430602305473657668493023547887638845969040698039486.

Y aquí se acabó la conversación, Sensity tenia la costumbre de cifrar sus mensajes en numerología, así que a Eric le quedaban unas 3 horas de matemáticas para averiguar donde se iba a encontrar con ella.
Así que se paso la noche haciendo formulas sin parar, en parte, Sensity le hacia un favor, así podía matar el tiempo y no aburrirse.
Después de numerosos esfuerzos consiguió descifrarlo: "En el campo de practicas a las 6 del jueves"
<< Es decir, mañana mismo iríamos a practicar y desenvolupar nuestras habilidades psíquicas en un claro oculto del bosque...>>
Sensity, constantemente entrenaba a Eric para que desarrollase sus poderes, puesto que ella era infinitamente mas poderosa que el y poseía algunas otras habilidades inalcanzables para Eric. No le gustaban nada esas "clases" pero no es bueno hacer que Sensity se enfade...

Eran ya las siete de la mañana y tocaba prepararse para ir al colegio. Se ducho, se vistió con esa ropa gótica que tanto le gustaba, se peino su largo pelo negro y se maquillo los ojos. Mas tarde se dio cuenta de que tocaba esquí al ver el material apoyado en la pared de su habitación.
Cogio los esquís y la ropa y ce cambió tan rápido como pudo.

En la parada del bus había mucha gente de su colegio, todos le miraban mal y pensaban << Ya ha llegado el raro>>
No podía soportarlo, el no se sentía diferente a los demás pero ellos lo veían de otra forma...
Entonces recordó las palabras de Anouk, su mejor amiga:
<< Eric, ¿sabes cual es la definición de raro? Alguien que es diferente a ti.>> Cuanta razón tenia...
El resto del día pasó muy rápido, en compañía de Anette los buenos momentos están asegurados.
Llegaron las 5 y Eric estaba dirigiéndose a la parada del autobús con su cigarrillo en la mano cuando Anette le sorprendió por detrás y se le colgó en el brazo:
- ¿Donde vas ahora?
- He quedado con una amiga...
- Bueno, puede esperar, ¿no?
- Me temo que no, no le gusta que la hagan esperar.
- Vaya... Que lastima, entonces... ¿Mañana?
- Claro.
- Vale, pues hasta mañana Eric!
Le dio un beso en la mejilla y se subió al autobús. No podía hablarle de Sensity y de los poderes que ellos dos tenían, ya que muy poca gente lo savia, entre ellos: Sally, Emilie, Lena y Anouk.

Tardo una hora en bajar de las pistas y el campo estaba a 20 minutos de la parada, así que hecho a correr tan rápido como pudo ( Haber dejado los esquís en las taquillas de la estación había sido una buena idea) Corrió hasta e agotamiento y de repente se encontró tendido en el suelo, había chocado con alguien. Seguidamente observo que habían unos cinco libros por el suelo, <<se le deben haber caído a la persona con la que he chocado...>> Pensó Eric:
- Perdona, de verdad, no miraba por donde iba! Deja que te ayude...
- Déjalo, no pasa nada.
Algo extraño paso en ese momento.
<< Esa voz... ¿Donde la he oído antes?>>
Y, poco a poco, fue levantando la cabeza hasta verle. Se quedo helado, las pupilas azules de ese chico se clavaron en sus verdes ojos. Todo el irradiaba belleza, tenia el pelo rubio, casi blanco, unas facciones finas y delicadas y una sonrisa cautivadora, además de un cuerpo calcado al de una escultura griega... Pero lo que dejo hipnotizado a Eric fueron esos ojos azules del color del hielo del Ártico.
Ambos se quedaron mirando fijamente a los ojos durante mas de un minuto, ninguno de los dos se atrevía a hacer ningún movimiento, el tiempo se detuvo entre ellos. Fue el misterioso chico que abajo la mirada y rompió el silencio:
- ¿Te encuentras bien? Te has dado un buen golpe...
- No es nada, lo siento por tus libros...
- Que les den a los libros! Déjame ver, ¿donde te has dado?
Eric señalo su frente. El chico empezó a pasar la base del dedo índice justo donde el señalo.
- Lo tienes algo inflamado... ¿Te duele?
- Un poco...
En ese momento las tripas de Eric emitieron un gemido.
- Ya lo tengo! Deja que me disculpe invitándote a merendar.
Sensity hacia media hora que lo esperaba, quería resistirse pero no le podía decir que no, no a esos ojos...
- Muchas gracias, eres muy amable.
Recogieron los libros y a andar:
- Por cierto, me llamo Edward.
- Eric...
- Es un nombre muy bonito, me gusta... Eric... Debes tener unos 17 o 18 años ¿no?
- No, tengo 15...
- Pues no los aparentas! Yo tengo 19, cumplo los 20 el 5 de Enero.
- ¿El 5?
- Si.
- Naciste un día después que Marilyn Manson!
- No lo savia... ¿a ti te gusta?
- Me encanta su música.
- Me alegro de ser capricornio!

Eric encontró a Edward encantador, incluso olvido su cita con Sensity, en seguida se estableció una buena amistad entre ellos dos. Eric no quería marcharse nunca de allí, entre los dos habían creado una burbuja a su alrededor, estaban aislados del resto del mundo.

Llegaron las 8:30 y fue entonces cuando Eric volvió a la realidad.
Sensity le esperaba.
- Dios! Es muy tarde, me tengo que ir!
- No, por favor, no te vayas aun!
- Tengo que ir! Gracias por todo, me lo he pasado muy bien. Me ha gustado mucho conocerte.
Edward se abalanzó sobre Eric y lo envolvió entre sus brazos:
- Cuídate vale? Espero volverte a ver.
- Yo también lo espero. Adiós!
- Adiós. Ah, y, Eric!
- ¿Si?
- Ponte hielo en la frente vale?
- Prometido!

Dicho esto empezó a correr hacia el campo de practicas, cuando llego se encontró a Sensity sentada en una roca fumando un cigarrillo.
Toda ella era elegancia, sus ojos verdes como el uranio brillaban de una manera extraña, y su pálido rostro de estatua de mármol dibujaba por primera vez un gesto de decepción.
Se levanto lentamente e hizo ondular su vestido victoriano negro por encima del follaje con un andar seductor y grácil. Se acercó y se coloco a escasos centímetros de el:
<< Así que Edward...>>
<< Lo siento, me he entretenido.>>
<< No mientas, lo se todo, se que has preferido ir con el a cumplir tus obligaciones. Recuerda que para mi no existen los secretos.>>
<< Perdóname, por favor, lo siento de veras.>>
<< He estado esperándote dos horas y media>>
<< Lo se, no se va a repetir, lo prometo.>>
<< Mas te vale>>

Dicho esto, Sensity acompaño a Eric a su casa y, antes de irse le entrego un papel:
465452165765165765465465435.
<< Bien, me parece justo.>>
<< Buenas noches Eric.>>
<< Buenas noches>>
Eric entro en su casa y se fue directamente a su habitación, no podía sacárselo de la cabeza.
Saco de su bolsillo el MP3 y se fijo que el reproductor se había parado en una canción: " Cry for the Moon" de " Epica". Seguramente se paro cuando chocaron.
<< Lo he conocido con esta canción...>> Pensó Eric.
Se tumbo en la cama, se puso los auriculares y empezó a escuchar la canción al máximo volumen.
En ese instante se le paso una imagen por la cabeza: los ojos cristalinos de Edward.

Entonces, entre susurros pronunció su nombre:
Edward...

# Posté le dimanche 28 septembre 2008 13:34

Modifié le lundi 06 octobre 2008 03:56

II: OSCURIDAD

- Edward...
Edward...
Edward...
- ¿si?
- ¿Donde estas?
- Aquí.
- Abrázame otra vez...
Y en el instante en que sus manos tocaron su piel, Edward se desvaneció.
- ¿Edward?
Vuelve!
EDWARD!!

Eric estaba de nuevo en su cama, ¿que significaba ese sueño?
Empezó a darle vueltas... Constantemente se le aparecía el rostro de Edward desvaneciéndose en la oscuridad.
Como dijo Sensity:
- Todo ocurre por alguna razón.
Quería encontrar a Edward, necesitaba verle...
Sacandose esas ideas de la cabeza empezó con el mensaje de Sensity, esta vez tardo algo menos puesto que era mas sencillo:
<< IDEM >>
Así que mañana se reunirían en el mismo lugar y a la misma hora.

Por la mañana, decidió llamar a Anette:

- ¿Si?
- Hola Anette.
- Eric, Cariño! ¿Como estas? ¿Como es que me llamas tan temprano?
- Te llamaba para preguntarte si te quieres saltar el esquí hoy.
- ¡Claro! Un descanso no me vendría nada mal...
- ¡Vale! Pásate por mi casa a las 8:30.
- Allí estaré!
- Hasta ahora.
- Chao!

Dicho esto, Eric se vistió y a las 8:30 en punto Anette se presento en su casa:
- ¿Si?
- Eric, soy yo.
- Ahora bajo.

Colgó el interfono y bajo apresuradamente las escaleras.
- Buenos días!
- ¡Hola Eric! ¿Donde quieres ir?
- Me da igual, la cuestión es distraerme.
- ¿Te pasa algo?
- No, nada, solo estoy algo angustiado...
- Nada grave espero...
- ¡No! ¡Que va! << De momento...>>
- Vale, pues vamos.

<< Algo le pasa, esta distinto... me gustaría poder ayudarle...>>
Al escucharlo, Eric se dio cuenta de que podía ser que algo estuviese cambiando en el, algo que evidentemente estaba relacionado con Edward y con el sueño de la pasada noche.
Encendió un cigarrillo y empezó una conversación con su amiga para no tener que recordar...

- ¿Que tal te va con el curso de peluquería?
- ¡Bien! He encontrado justo lo que andaba buscando, ¡me lo paso genial!
- Me alegro mucho.

Estuvieron hablando de banalidades las siguientes tres horas hasta que Anette se tuvo que ir a su casa para comer.
Entonces se quedo solo, decidió que no podía volver a su casa, sus padres le estarían molestando constantemente.
Se perdió a través del bosque para poder aclararse las ideas:
<< ¿Que me esta pasando? ¿Por que no me lo puedo sacar de la cabeza? Es algo absurdo, solo lo he visto unos escasos momentos en toda mi vida y ya no puedo pensar en otra cosa... Aunque me duela tengo que admitir que no volveré a verlo nunca mas, tengo esa dolorosa sensación... Si pudiera pensar como Sensity escogería la opción mas lógica, y esa seria olvidarlo por completo, pero... ¿A quien debería hacer caso, a mi conciencia o a mi corazón?

Y, por primera vez en mucho tiempo, una lagrima se deslizo por el rostro de Eric, la lagrima con la que su mundo volvía a estar vacío.

Se tumbo en un lecho de hojas y allí permaneció, llorando, hasta que alguien se acerco:

-¿Eric?
- Edward... ¿Eres tu?
<< No, soy yo, Sensity.>>
- ¿Que haces aquí?
<<Usa tus poderes...>>
<< ¿Como me has encontrado?>>
<<Siguiendo tu mente>>
<< ¿Y por que has venido?>>
<< Teníamos una cita, ¿recuerdas?>>
<<Cierto...>>
<< Vamos, no puedes quedarte aquí...>>

Eric abrió los ojos e inhaló una bocanada de aire, sintiendo su aroma, era inconfundible, delicado, un olor a flores salvajes que hubiera vuelto loco a cualquiera.
Levanto la vista y sus ojos se encontraron, estaba ya acostumbrado a su mirada pero ahora veía las cosas diferentes. Los ojos de Edward transmitían vida y felicidad, mientras que los ojos a los que miraba reflejaban a la personificación de la Muerte y la destrucción.

Ambos se dirigieron al campo del bosque a ensayar, fue Sensity la que empezó la conversación:

<< Quiero que intentes una cosa>>
<< ¿El que?>>

Todo el bosque quedo en silencio, la voz de Sensity ya no resonaba en su cabeza. Alzo los brazos y cerro los ojos.
Pero nada sucedía, todo era silencio. Hasta que Eric hoyo un brutal estallido que hizo que cada músculo de su cuerpo se contrajera, listo para correr si fuera necesario. Busco el origen con la mirada pero no vio nada propio del estallido que acababa de oír. Sensity alzo mas los brazos y fue entonces cuando vio dos árboles de unos 5 metros levantándose del suelo, una fuerza invisible los estaba arrancando del suelo, y, levitando, Sensity los coloco a unos metros por encima de su cabeza.
<< ¡¿PERO QUE...?!>>
<<Apártate...>>
Y con un suave movimiento de sus blancas muñecas, los colosales árboles salieron catapultados hacia el bosque a una velocidad vertiginosa, convirtiendo en astillas otros 10 árboles más de igual tamaño.

<< ¿Se puede saber como pretendes que YO haga eso?>>
<< Practicando, claro. >>
<< Pero debe de ser muy difícil, y ahora mismo no estoy en mi mejor momento...>>
<< Prueba a ver...>>
<< Vale, ¿Que tengo que hacer? >>
<< Primero estar convencido que podrás levantar lo que quieras, sin importar lo pesado que sea, luego usa la misma concentración que pones al usar tus poderes telepáticos, pero en vez de dirigirlos hacia una persona, dirígelos, por ejemplo, a esa piedra de allí.>>
Sensity señalo una piedrecilla blanca que se encontraba a unos metros de ellos, la recogió y se la puso en la palma de la mano.
<< Inténtalo.>>
Eric concentro en esa diminuta piedra tanto como pudo pero nada pasaba...
<< ¡Mas fuerte! libera tu telequinesia!>>
Las manos le dolían, ese nuevo poder estaba por encima de sus posibilidades pero aun y así lo intento, con mas fuerza... Y la piedra empezó a temblar.
<< ¡Mas fuerte Eric, saca la fuerza de donde puedas!
Y pensó en Edward, en sus ojos, en el día en que se encontrarían de nuevo...
Algo fuerte y poderoso se apodero de el en esos momentos, las manos le ardían pero el recuerdo de Edward le hacia mas fuerte.
Y la piedra empezó a flotar y a girar sobre si misma a una velocidad alarmante.
<< ¡Ahora! ¡Lánzala! >>
Y con un arduo movimiento de sus finos brazos la piedra salio catapultada como una bala para agujerear el tronco de un árbol.

<< Muy bien! Lo has logrado! y a la primera! Pero el problema es de donde has sacado tu fuerza, si sigues haciéndolo así llegara el día en el que pierdas el poder! Olvídalo ya Eric!>>
<< ¡No quiero olvidarle!>>
<< No era una petición. >>
<< Estoy practicando ¿no? Pues deja que yo me encargue del resto de mi vida, ¡me das asco!
De repente algo le agarró por el cuello y lo levanto a un metro del suelo, no podría resistir muchos segundos mas...
<< No vuelvas a hablarme con ese tono, conmigo no se juega, con un simple movimiento te arranco literalmente la cabeza>>
<< ¡¡¡LO SIENTO!!! ¡¡¡DE VERDAD!!! ¡¡¡POR FAVOR DEJAME!!!>>
Y se cayó al suelo dándose un buen golpe, empezó a toser desesperadamente e intento respirar como pudo. Minutos más tarde se tranquilizo...
<< Lo siento Sensity, últimamente estoy algo mal...>>
<< Cuando estés en mi presencia, contrólate. Hace muchas décadas que ando por este mundo, y si algo he aprendido es a no dejar que me pisen.>>
<< Pero... Si solo me llevas 21 años... eso son tres décadas...>>
<< Hay muchas cosas que no sabes de mi... Mi cuerpo tiene 36 años, pero el resto de mi ser... Digamos que debo tener unos 148 años.>>
<< ¿Quién eres Sensity? ¿Quién eres en realidad? ¿Cómo debo llamarte ahora?>>
<< Mi nombre no importa, no hurgues en mi pasado. Otros han muerto intentando descubrirlo.>>
<< Me ocultas demasiadas cosas...>>
<< ¡Ya basta!>>
<< Vale no voy a insistir más...>>
<< Vamos, te acompaño a casa. >>
<< No, hoy no voy a volver. >>
<< Como quieras, que pases buena noche. Estate localizable.
<< Vale.>>
<< Buen trabajo. Por ahora...>>
<< Adiós>>

Y ella se alejó con un andar rítmico y seductor, cuando andaba, Sensity bailaba con el viento.
Llegada la noche, se guareció dentro del bosque. Se entretenía a hacer pequeños montículos con la telequinesia, pero, cuanto mas usaba su nuevo poder mas tenia que pensar en Edward y mas quería volver a verle.
Edward le trataba de una forma muy especial, como si fuera su protector, preocupándose por como estaba el en todo momento...
¿Existía de verdad gente así, dispuesta a proteger a los demás?

- Edward... ¡Te necesito!
Dijo Eric entre gemidos.
Se le iba nublando la vista poco a poco, las lagrimas inundaban sus ojos.
Finalmente, el cansancio le venció, y entre las mareas de los sueños se quedo flotando sin rumbo alguno.

Cuando despertó sintió un agradable perfume, un perfume dulce que se mezclaba entre la humedad del bosque.
<< Este olor... ¿donde lo he sentido antes? >>
Pero ningún recuerdo le vino a la cabeza.

Dos veces por semana se quedaba a dormir en ese pequeño rincón del bosque, donde mantenía vivo el recuerdo de Edward, y, donde al despertarse, sentía ese olor tan especial...

Hizo el mismo ritual durante 3 semanas, pero, pasada la segunda semana ya había perdido toda esperanza de volverle a ver, pero se resignaba a olvidar a la persona que con su presencia le había llenado la vida aunque solo la hubiera visto una vez.

24 días después de haberle visto por primera vez, Eric se encontraba en su habitación escuchando la canción que le unía a Edward. De repente sonó el timbre, subió las escaleras y descolgó el interfono sin ganas:

- ¿Si?
- Soy yo.
- Ahora abro.

Era su padre. Escuchó como se abría la puerta de la calle y dejó la entrada al domicilio entreabierta.

Segundos después la puerta se abrió. Eric estaba en la cocina y empezó a hablar:

- Por cierto papá, me tienes que llevar con el coche a casa de Lena, pero coge el de mamá que en el tuyo me mareo...
- ¿Te importa si te llevo en el mío?

A Eric le resbalo la taza de café y se estrello contra el suelo, fue corriendo hacia la entrada y su corazón se detuvo, todo su cuerpo estaba pendiente de esos ojos...

- Hola Eric...

# Posté le mercredi 01 octobre 2008 06:31

Modifié le samedi 04 octobre 2008 10:20

III: LUZ


- E, ¿Edward? ¿Eres tú de verdad?
- Si.
Corrió rápidamente hacia la puerta y se que do a escasos centímetros de el, tenia miedo a tocarle por si se desvanecía igual que en su sueño... Seguidamente empezó a llorar. Edward lo abrazó por segunda vez.

- Eric, ¿estas bien?
- Te he estado esperando...
- Lo se.

Fue entonces cuando se dio cuenta de muchas cosas, el perfume que sentía cada día al despertarse, era el olor de Edward, su ropa estaba impregnada de el...

- En el bosque...
- si, cada noche. Te cogía entre para que no pasases frio, no parabas de susurrar mi nombre en sueños...
Te he estado siguiendo todo este tiempo sin que te enterases, pero ya veo que lo he estropeado todo...
- NO! lo importante es que estés aquí. No me importa haber tenido que esperar tanto tiempo.
- Dime, ¿Por que la primera noche, en el bosque, gritabas diciendo que me necesitabas?

<< Ahora o nunca...>>

- Por que es verdad, en el poco rato que nos conocimos, me cuidaste como nadie lo había hecho nunca, me sentía especial por una vez en mi vida, y lo que no quiero es que te vuelvas a ir nunca mas...
- Esto significa...
- Seguramente si! Ya se que es absurdo pero es así, y entenderé que no quieras volverme a ver porqu......

Edward se acercó lentamente a Eric, fue rodeándole la cintura con sus atléticos brazos, y aproximo su cara, a pocos centímetros de la suya, podía sentir su tibio aliento, impactando en sus mejillas.
Hasta que los labios de Edward se posaron sobre los de Eric, eran unos labios ardientes y suaves.
La persona que mas le importaba en este mundo le estaba besando por primera vez.
Edward se apartó y le dijo a la oreja:
- ¿Cómo quieres que me vaya por donde he venido después de encontrar a la persona más especial que se cruzará en mi vida?
- ¿Qué insinúas con eso?
- Insinúo que...
-¿Qué? ¡Dime!
- Estoy sintiendo cosas... Cosas que no había sentido nunca antes... Y las siento desde que te vi... no se... es muy extraño...
- Edward... tengo que pedirte una cosa.
- Lo que quieras.
- No te vayas. Nunca, no vuelvas a dejarme.
- Aunque quisiera, no podría, no después de lo que acabo de oír.
- Estate siempre a mi lado.
- Nunca me iré. Pero prométeme tú lo mismo.
- No me hace falta prometerte esto. Solo necesito que seas mi amigo.
- ¿Amigo? ¿Crees que es amistad lo que siento?
- Entonces, ¿Qué es?
Edward se acercó a Eric y le susurró a la oreja:
- Te quiero Eric. Me gustaría, de verdad, tener mucho más que amistad contigo.

Las piernas de Eric empezaron a fallarle, al acto cayó de rodillas al suelo, con la mirada perdida... Sintió como su cuerpo se estremecía.
- Vale, lo entiendo... Amistad... Lo he interpretado mal. Volveré mañana para ver como estas, no romperé mi promesa. Amigo...
Los ojos de Edward se humedecieron y, con cara de resignación, abrió la puerta.
Pero algo le sujetó la mano. Eric se levantó y rodeó el cuello de Edward con los brazos:
- No te irás a ninguna parte.
Y sus labios volvieron a encontrarse, moviéndose como si fueran un solo ser, fundiéndose el uno con el otro.
Eric apoyó la cabeza sobre el hombro de Edward y rodeó su calido cuerpo mientras los brazos de su “amigo” tomaban posesión de su cintura. Y así permanecieron, abrazados, juntos, sin que nada les separara.
- Te amo. Dijo Eric.
- Eso significa...
- Si, desde ahora, estamos juntos.
- Gracias por dejarme un hueco en tu corazón.
Eric se deshizo del abrazo que le mantenía unido a Edward.
- Ven, ahora me toca a mí invitarte.
Y se dirigieron los dos a la cocina.
- ¿Qué quieres?
- Esto. Dijo Edward señalando la taza rota en el suelo.
- ¿Un Cappuccino?
- Si, no se lo que es pero ya que tu lo bebías...
- ¡Vale! ¡Marchando!
Puso todo su empeño en la preparación del cappuccino, puso la leche en el microondas y luego vertió el café y el chocolate.
- ¿Cuanto azúcar quieres?
- Me da igual, prepáralo como si fuera para ti.
Así que le echó un buen cargamento de azúcar.
- Aquí lo tienes. Dijo dándole un beso en la mejilla.,
- Gracias.
- No es exactamente un cappuccino pero mas o menos tiene los mismos ingredientes.
- Me gusta! ¿Como has dicho que se llama?
- Cappuccino.
- Hmmmmmm.
- ¿De verdad te gusta? Le pongo mucho azúcar...
- Me gusta el dulce.
Mientras Edward se acababa el cappuccino Eric recogió la taza del suelo. Se puso delante de él y le preguntó:
- ¿Que es eso de que ocupas un hueco en mi corazón?
- No se... de algún modo lo ocupo un poco, ¿no?
- Ni un hueco ni un poco... Ahora mismo lo ocupas absolutamente todo.
- No será para tanto...
- Ven... Escucha...
Cogió su cabeza y se la puso sobre el pecho.
- Te late rápido...
- Es por que estoy contigo.
- ¿Por qué me lo enseñas?
- Por que es tuyo... Como no puedo dártelo sin morirme, te lo guardo. Así podrás escucharlo cada vez que quieras.
- ¿Tanto te importo?
- Eso y más.
Y volvieron a besarse por tercera vez.
- Me gustaría ver tu habitación...
- Segundo piso, bajando las escaleras a mano izquierda. ¡Vamos!
Entraron cogidos de la mano a la habitación de Eric, llena de dibujos y de posters de grupos.
- Cuanta decoración...
- Me gusta tener muchas cosas en ella.
Entonces, Edward miró hacia la cama.
- Estos peluches dan miedo, con esas garras y manchados de sangre... ¿Cuántos hay?
- Doce, se llaman Gloomy Bears. Duermo con ellos todas las noches...
- Algún día se te van a comer...
- Jajajajaja!!!! De eso se supone que se alimentan!
- Que bestia...
- Si te vas algún día los envío a por ti.
- Eso no va a ocurrir.
- Eso espero...
- Por cierto... ¿No tenias que ir a casa de alguien?
- ¡Lena! Se me había olvidado por completo! Bueno, ahora ya no importa... Debe de haber ido a casa de Anouk.
- Pues te llevo a dar una vuelta. Te espero aquí fuera.
<< ¿Eh?, ¿por que se va ahora?>>
Y entonces se dio cuenta de que aún llevaba puesto el pijama.
<< ¡Maldición! ¡El pijama! Como no me he dado cuenta antes!!>>

Corrió a sacárselo y abrió el armario.
<< Si me visto como siempre... Me rechazará, ya lo han hecho muchas otras personas, lo mejor es que vaya sencillo.>>
Se cambió de ropa, cogió un CD de la mesa y salió al pasillo. Vió a Edward sentado en las escaleras.
- ¿Vamos?
- Vale, pero antes tengo que fregar los platos...
- Yo te ayudo.
- No hace falta...
- Quiero hacerlo. Si vamos a vivir juntos algún día no pienso ser el típico novio que deja que su pareja friegue los platos mientras él se sienta delante del televisor con una cerveza en la mano.
- Vale. Será sólo un momento.
Fueron al piso de arriba y Eric se encendió un cigarrillo mientras el friegaplatos acababa.
- ¿Fumas?
- Si... ¿Te molesta el humo? Si quieres lo apago.
- No, tranquilo, no me molesta.
- ¿En serio? No me cuesta nada...
- Tranquilo. Por cierto...
- Un paquete diario.
- Uffff!
Acabaron de fregar y salieron por la puerta. Delante de la puerta estaba aparcado un elegante coche negro azabache. Eric se lo miraba desde las escaleras.
- ¿Es el tuyo?
- Si.
- Debe de haberte costado mucho... ¿De que trabajas?
- Soy el sub-director de la empresa de márquetin de mi padre, pero no creas que me ha regalado nada, hace cuatro años que trabajo duro para estar en este puesto.
- Vaya...
- ¿Y tú?
- Estudio para ser auxiliar de enfermería.
- Ya sé a quien acudiré cuando me duela la espalda.
- ¿Te duele mucho?
- A veces.
- Déjame ver...
Edward se quitó su camisa de cuello alto gris. Exhibiendo su musculado torso.
- Podría se una falta de ergonomía. Dijo mientras pasaba su mano por la espalda de Edward.
- ¿Es grave doctor?
- No soy doctor. Tienes malas costumbres al posicionar la espalda, ¿como te sientas para trabajar?
- Algo encorvado, la verdad...
- Ese es, seguramente el problema... Te daré algunos consejos para mejorar la ergonomía de tu espalda, si no mejora ve al médico ¿vale?
- ¿Y yo soy el que te cuida a ti?
- En parte.
Salieron del rellano hacia la calle y se montaron en el coche, Eric se sentó en el asiento del copiloto.
- Escucha esta canción.
Sacó el CD de su bolsillo y lo introdujo en la radio del coche, segundos después empezó a sonar la canción con la que se conocieron.
- Follow your common sense
You cannot hide yourself
behind a fairytale forever and ever
Only by revealing the hole truth can we disclose
The soul of this bulwark forever and ever
Forever and ever

Indoctrinated minds so very often
Contain sick thoughts
And commit most of the evil they preach against

Don't try to convince me with messages from God
You accuse us of sins committed by yourselves
It's easy to condemn without looking in the mirror
Behind the scenes opens reality

Eternal silence cries out for justice
Forgiveness is not for sale
Nor is the will to forget

Virginity has been stolen at very young ages
And the extinguisher loses it's immunity
Morbid abuse of power in the garden of Eden
Where the apple gets a youthful face

You can't go on hiding yourself
Behind old fashioned fairytales
And keep washing your hands in innocence.
Al acabar la canción Edward habló primero:
- Es preciosa, me encanta.
- Es la canción que escuchaba cuando chocamos, la misma que sonava cuando nos vimos por primera vez.
- Nuestra canción...
- Si.
- ¿Como se llama?
- “Cry For The Moon” de “Epica”
- Vuélvela a poner.
Edward cogió la mano de Eric, entrelazando sus dedos mientras sonaba.
- ¿Te importa que me quede el CD?
- Claro que no, tenía la esperanza que lo tuvieras tú algún día. Tengo uno igual.
- Bueno, ¿donde te llevo?
- Donde sea con tal de estar contigo...
- Tengo una idea. Eric, no mires...

# Posté le samedi 04 octobre 2008 11:06

Modifié le mercredi 08 octobre 2008 11:13

IV: ROSAL DE LÁGRIMAS

Edward cogió un trapo de tela negra que tenia detrás del asiento y vendó los ojos a Eric
- ¿Ves algo?
- A ti.
- Siempre me pasa cuando cierro los ojos...
- Exagerado...
- No exagero nada en absoluto.
Sin saber donde le llevaba, Eric se agarró fuerte a la mano de Edward mientras conducía.
- ¿Eric, te pasa algo?
- Estoy nervioso... ¿Dónde me llevas?
- Confía en mí, no te voy a decepcionar.
- Estoy seguro de eso...

Hicieron un largo trayecto, escuchando varias canciones de Epica, hasta que el coche se detuvo.
Le llevó cogido por la mano a través de un camino, el cual Eric reconocía.
Se detuvieron y Edward le desvendó los ojos. A su pupila le costó acostumbrarse a la luz.
<< El bosque...>>

- ¿Por qué me has traído aquí?
- ¿Recuerdas el sitio donde yacías por las noches?
- Si.
- Mira.
En el lecho de Eric se encontraba ahora un rosal, con grandes espinas rojizas y las rosas negras.
- ¿Qué significa esto? ¿Lo has plantado tu?
- No, el otro día pasé por aquí y me lo encontré.
- Alguien tiene que haberlo plantado, ¡es imposible que un rosal crezca tan rápido!
- Mi teoría es, que creció gracias a las lágrimas que derramaste.
- Ya... ¡Ahora resulta que soy un abono para plantas con dos patas que habla!
- ¿Pues como te explicas que tenga las rosas negras?
- No se... Es muy extraño...
- Si.
- Por cierto, tengo algunas preguntas que hacerte.
- Dime.
- Si me has estado siguiendo todo este tiempo, ¿Por qué no has aparecido antes?
- Por que quería verte de cerca, saber como eres cuando nadie mira. Y por que tenia miedo....
- ¿Miedo de que?
- De que pensases que te estaba acosando o algo así...
- Estás de coña ¿no?
- Eh... no.
- ¿Así que acosarme?
- Si...
- Pues prefiero mil veces esto a volverlo a pasar mal día si día también.
- Jajajajaja!
- A mi no me hace ninguna gracia, ¡por quererte me he maltratado psicológicamente y casi pierdo la cabeza!
<< Literalmente...>>
- Lo siento, no quería reírme, lo has pasado mal por mi culpa... Nunca mas voy a dejarte solo.
- ¡Maldito acosador!
- ¿puedo besarte ya?, antes de que digas más tonterías...
- ¿Desde cuando pides permiso?
Edward le dio un beso en la mejilla y se apartó.
- ¡¿Eso es un beso?!
- ¿Qué más quieres?
- Ven...

Lo agarró por el cuello y jugando con sus labios se fundieron en un ardiente abrazo.

- Edward, ¿como te lo haces para imitar tan bien la voz de mi padre?
- Practicando, claro...
- No vuelvas a repetir esa frase por favor...
- Está bien... y, a propósito...
- ¿Qué?
- ¿A quien tengo que vigilar?
- ¿Por qué tienes que vigilar a nadie?
- Por que tú me lo pediste...
- ¿Yo? Lo dudo...
- Me lo escribiste en este papel y lo dejaste a tu lado antes de dormirte.

VIGILA...

Eric reconoció la letra, ondulada, elegante. Era la letra de Sensity.

- Eh... ¿Y como sabes que es para ti?
- Porque detrás pone: “Para Edward”
- Lo escribí sin pensar, nada importante...
- Vale, como quieras...

Se sentaron en el suelo, Eric apoyaba la cabeza en las piernas de Edward, como todas las noches que él pasaba en el bosque.
- Edward...
- ¿Qué?
- Tengo que contarte algo...
- Dime.
- Tengo miedo a que me rechaces por esto, pero no puedo ocultarte algo así.
- ¿Cómo quieres que te rechace? Cuéntamelo, no tengas miedo.
- La cuestión es, que no soy normal, puedo hacer cosas, cosas que las otras personas no pueden...

Edward se levantó, alzó a Eric y lo cogió en brazos.
- ¿Insinúas que la otra gente no puede sentir nada por mí? ¿O es que tienes superpoderes?
- Algo así...
- ¿Quieres hacer algo especial? Pues levántame del suelo con una sola mano, aun que peso mucho, ¡No creo ni que puedas tirarme al suelo! Jajajajajaja! ¿No eres ya muy grande para jugar a estas cosas? Jajajajaja! Superpoderes...
- ¿Con una mano?
- ¡Si!
- Está bien...

Eric abrió la palma de su mano y empezó a alzarla. El cuerpo de Edward se alzó dos metros por encima del suelo, su cara burlona se transformó en un gesto de horror.

- ¿¡QUE COÑO!? ¡ERIC! ¡BÁJAME! ¡DÉJAME EN EL SUELO! ¡PARA!

Acto seguido, sus pies aterrizaron suavemente en el suelo.

- ¿Cómo has hecho eso?
- Me has dicho que te levantara con una mano ¿No?
-¡Pero no de esa manera! Ahora mismo me das miedo...
- ¿Miedo? Me dijiste que no me ibas a dejar por nada, pasara lo que pasara!
- ¡Eres un arma! ¡Podrías matar a mucha gente!
- Vete...
- ¿Qué?
- ¡VETE! ¡FUERA!

Eric corrió hacia el bosque tan rápido como pudo, se alejó de la persona que amaba, que ahora lo veía como un arma. Se tumbó al pié de un roble y se encogió de piernas.
Poco después, Edward se acercó.
- ¿Eric?
- Fuera de aquí.
Se acercó unos pasos a la posición donde estaba Eric.
- Eric, aquí hay algo... No puedo acercarme!
- Es un escudo defensivo, todo ser vivo que se acerque a menos de un metro de mi explotará.
- Deja que me acerque... Estaba asustado, he dicho muchas estupideces... Lo siento.
- ¡Me has llamado asesino! Yo nunca utilizaría mis dones para hacer daño a nadie.
- ¿Dones? ¿Tienes más de uno?
- Soy telepático.
-¿Puedes leer el pensamiento?
- Si.
<< Si es así, sabes que soy sincero cuando te digo que, te quiero. >>
- Edward...
- Déjame pasar por favor.
- Bien...
- Gracias.
El escudo se desvaneció y Edward se acercó con paso decidido hacia Eric.
- Ven, aquí hay alguien que quiere conocerte...

Le tomó la cabeza con las manos y la posó sobre su corazón.

- También él es tuyo sabes...
- ¿Mío?
- Cada segundo que pasa, late por ti.
- ¿Y los poderes?
- Aún te hacen más especial, ¿No sabes que a una persona se la admira por sus cualidades y se la quiere por sus defectos?
- Tienes miedo... Lo noto.
- Miedo a que algún día, pueda perderte.
- Puedo defenderme muy bien solo, por que tendría que pasarme nada?
- Alguien que tuviera envidia de tus poderes podría hacerte daño, o a alguien al que le dieses miedo, el ser humano destruye todo lo que no conoce...
- Tendrías que preocuparte por ti...
- ¿Por qué?
- Por la nota, alguien que odia los seres humanos por encima de todo no le hace mucha gracia que yo sienta algo por ti. Dice que seres como nosotros no debemos juntarnos con los seres humanos, según ella somos una raza superior.
- Entonces, ¿no eres... humano?
- Si, si que lo soy, pero ella dice lo contrario.
- Puede hacer lo mismo que tú?
- Mucho mas, si quisiera podría reducir una montaña a cenizas, estoy seguro...
- ¿Quién es?
- No sé su verdadero nombre, dice que está en su segunda vida, tiene 148 años.
- ¿Cómo se hace llamar ahora?
- No puedo decírtelo, me va a castigar por lo que te he dicho hasta ahora, si te digo su nombre...
- Eric, no te preocupes, encontraremos una solución, ya lo verás.
- Siempre me sigue, sabe donde estoy en cada momento, nunca se irá...
- Eric...
- Tengo miedo...
- Mientras yo esté a tu lado te prometo que te voy a proteger.
- Me da igual lo que me pase, te matará a ti antes que a mi. Aún me necesita...
- ¿Para que?
- Eso es lo que más miedo me da, es que no lo sé.
- ¿Por qué no le lees el pensamiento?
- Bloquea mi telepatía, no sé absolutamente nada de ella.
- Bueno, ahora estamos juntos en esto.
- Lo mejor será que te borre la mente, será como si nunca me hubieses conocido.
- No lo hagas, por favor...
- Prefieres morir antes que olvidarme?
<< Por supuesto>>
- Pues yo no podría vivir con la conciencia tranquila sabiendo que has muerto por mi culpa.
- Hagamos una cosa...
- ¿Qué?
- Llegaremos hasta el final, cuando la situación se complique, entonces, me borres lo que quieras.
- Me parece bien.
- Por cierto, puedes hacer que alguien sienta odio, felicidad, rabia o... amor a tu voluntad?
- Si me lo propongo si...
- Entonces...

Eric levantó la mano y golpeó en la cara, Edward cayó al suelo.
- Serás idiota! ¡¿Cómo puedes pensar eso?! Crees que me amas por que te he controlado la mente?
- Sólo se me ha pasado por la cabeza, no lo pienso de verdad, sé que eres incapaz de hacerlo.
- Lo siento, me he dejado llevar. ¿Te he hecho daño?
- Tienes más fuerza de la que imaginaba...
- Me he ayudado un poco de la telequinesia.
- Eso lo explica todo...
- Perdona...
- ¿Te das cuenta?
- ¿Cuenta de que Edward?
- No hace ni un día que estamos juntos y ya hemos tenido nuestra primera discusión de pareja...
- La primera y la última.
- ¿También puedes ver el futuro?
- No, Pero ya sabes: Dos no se pelean si uno no quiere.
<< Te quiero>> Pensó Edward
- Y yo.

Se tumbaron el uno al lado del otro, escuchando sus corazones.
Minutos después, algo sucedió, y Eric se levantó bruscamente.

- Edward, ¡CORRE! ¡HUYE!
- ¿Qué pasa?
- Es ella, ¡Está cerca! ¡Ya viene!
- Vale, mira el buzón esta noche.

Le dio un beso y echó a correr hacia el coche.
Dos minutos después oyó el crujido de las hojas, cada vez más fuerte. Un aroma a flores inundó el bosque.

La vegetación que le rodeaba empezó a marchitarse, los pájaros huyeron de sus nidos.
Sensity estaba cerca.

Havia llegado la Hora...

# Posté le samedi 04 octobre 2008 11:07

Modifié le lundi 13 octobre 2008 05:30

V: EL CORAZON DE ERIS

Su esbelta figura emergió de entre los árboles. Sensity se paró a escasos metros, alzó la mano y levantó a Eric del suelo. Sus impresionantes ojos verdes eran ahora rojos, rojos como la sangre que se iba a derramar en el lecho del bosque.

<<¿Por que lo has hecho?>>
<<Le amo Sensity, y tu no puedes cambiar eso. >>

La camisa de Eric se volatilizó en dos segundos, dejando su torso al descubierto.

<<¿Ah no? ¿Quieres ponerme a prueba?>>
<< No te atrevas a tocarlo. >>
<<¿Qué harás, matarme?>>
<<No, me quitaré la vida, sé que me necesitas, en eso no puedes engañarme.>>

Acto seguido, la piel de su espalda empezó a rasgarse y a abrirse, causando una brutal herida.

Eric empezó a gritar de dolor.
<<Es cierto, pero no te creas imprescindible por eso>>
<< Nunca serviré a tus propósitos homicidas>>

Y una segunda herida apareció, esta vez el doble de grande que la anterior, seguidamente, Eric notó algo húmedo y caliente que le bajaba por la espalda.
<<Ya lo veremos...>>
<<¡Nunca lo haré!>>

De repente, otros tres arañazos aparecieron en su espalda, causando un gemido de desesperación.

<<Olvídalo>>
<<No>>
<<En ese caso... No me dejas otra alternativa...>>

Levito hasta la altura de Eric, extendió las manos hacia él y de ellas aparecieron dos esferas incandescentes.

<<¿Por que se lo has contado? Es un humano.>>
<<Él tiene derecho a saberlo, es mi pareja.>>
<<Voy a matarlo.>>
<<No! ¡NO LO HAGAS! ¡ESTAS COMPLETAMENTE LOCA!>>
<<Tu lo has querido...>>

De las esferas salieron unas serpientes, unas serpientes de fuego que se acercaron peligrosamente hacia Eric, rodeando su torso denudo, causándole salvajes quemaduras.
Poco después, cayó a plomo sobre el suelo.


<<Si no puedo convencerte de esta manera...>>
Dio media vuelta y se alejó.
<<Espera! Haré lo que quieras, lo que tú me digas, pero no le hagas daño.>>
<<Vas por el buen camino, veamos... De momento, sólo te pido que sigas practicando, más adelante te exigiré otras cosas, pero de momento sólo te pido eso. Si me fallas, será Edward quien pague las consecuencias, ¿Me he expresado con claridad?>>
<<Si.>>
<<Veo que sabes negociar>>
<<Dame tu palabra, prométeme que no le harás daño.>>
<<Siempre que cumplas tu parte del trato y que no influyan otros factores>>
<<¿Qué factores?>>
<<Buenas noches Eric>>
<<¿QUE FACTORES?>>

Pero ya no estaba allí.
Tendido en el suelo, medio desnudo, magullado, se arrastró hasta un árbol, donde se quedó unas horas para poder recuperarse.

Más tarde se fue a su casa, verificó el buzón antes de entrar.
Encontró una nota:

00376604701230
Este es mi número, llámame en cuanto llegues,
Te quiero,
EDWARD.

Abrió la puerta de su casa, por suerte aún no habían llegado sus padres.
Descolgó el teléfono y marcó el número.

- ¿Diga?
- Edward...
- ¡Eric! ¿Qué te pasa?
- ¿Puedo dormir en tu casa por esta noche?
- Claro.
- ¿Dónde vives?
- Déjalo, te paso a buscar. ¿Dónde estás?
- En casa.
- No te muevas, ahora vengo.

Colgó el teléfono y se puso una camisa sencilla, el roce de la tela le escocía en sus múltiples heridas y quemaduras.
Se tumbó en el sofá e instintivamente empezó a temblar, recordando los momentos pasados en el bosque.
<< No puedo, no puedo permitir que le pase nada...>>

Quince minutos después, escuchó el claxon del coche de Edward.
Bajó a la calle y entró en el coche.

- Eric, cielo, ¿Qué ha pasado?
- Prefiero hablar de ello luego.
- Vale.

Se encaminaron hacia casa de Edward. El trayecto fue muy duro, la vibración del motor del coche le repercutía en las heridas, pero no se quejó, no quería que Edward se preocupara.
Antes de entrar en la casa le preguntó:
- ¿Les importará a tus padres que me quede?
- Vivo solo.
- Perfecto.

Edward abrió la puerta, su piso era grande, luminoso, con poca decoración, al contrario que la habitación de Eric.

- ¿Puedo usar la ducha?
- Si, al fondo a la derecha.
- Gracias.

Salió disparado por el pasillo y entró en el baño, cerrando la puerta por dentro, se desvistió y se quedó únicamente en ropa interior cuando se dio cuenta que no iba a poder sólo.
asomó la cabeza por la puerta y le llamó. Segundos después le tenía delante.
- Dime Eric, ¿Qué quieres?
- ¿Podrías ayudarme?
- ¿En que?

Entonces abrió la puerta por completo, dejando ver las heridas que le havia causado Sensity.

- Eric... ¿Te lo ha hecho ella?
- Si...

Las lágrimas brotaron de nuevo de sus ojos, Edward le cogió entre sus brazos, abrazándole con cuidado.

- ¿En que quieres que te ayude?
- ¿Me podrías ayudar a quitarme la tierra de las heridas? Si la dejo ahí se me podría infectar, no te lo pediría, pero es que no llego a algunas partes de mi espalda.
- Vamos.

Edward se quitó la camiseta y Eric entró en la ducha, sentándose en el suelo.

- ¿Qué hago?
- Coge una esponja y quítame los restos de tierra con agua y jabón.
Cuidadosamente, Edward le frotaba la espalda, vigilando que no le doliera.

- ¿Te estoy haciendo daño?
- No.

Minutos después, Edward depositó la esponja en el suelo de la ducha.

- Creo que ya está, mírate al espejo a ver que te parece.
- Lo has hecho muy bien, ¿Tienes yodo?
- Si, aguarda un momento.

Fue a buscarlo, Eric oyó como registraba los armarios en busca del yodo, volvió con un bote amarillo, unas gasas y vendas.
- ¿Qué tengo que hacer ahora, lo aplico sobre la piel, ¿No?
- Espera, las heridas... ¿Sangran?
- Un poco...
- Entonces, corta la hemorragia, las proteínas de la sangre inactivan los efectos del antiséptico.
- Vale, ¿Cómo la paro?
- Coge una toalla y presiona.
- Te va a doler...
- Prefiero eso a que se me infecte.
- Vale, como quieras.

Edward presionaba sobre las heridas, pero Eric no decía nada, lloraba en silencio...

- Ya está, no sangran.
- Ahora aplica el yodo.
- Voy.

Cogió las gasas y empezó a esparcirlo por sus heridas.

- ¿Quieres que te lo vende?
- No, déjalo así.
- Vale.
- Edward...
- ¿Si?
- Gracias...
- De nada.

Se cogieron de la mano y se dirigieron al salón.

- ¿Tienes hambre cielo?
- Un poco...
- Espera aquí, voy a la cocina a preparar algo, mientras tanto puedes mirar la tele o leer algún libro, estás en tu casa.

Edward se fue a la cocina y Eric se dirigió a la librería dando un paseo, estaba repleta de libros, grandes, pequeños, nuevos, viejos...
Pero uno en especial le llamó la atención, era completamente púrpura y llevaba escrito en la portada con letras plateadas:
“MITOLOGÍA”

Lo abrió al azar y empezó a leer

EL CORAZÓN DE ERIS

Eris, la diosa del caos y la discordia.

Cuenta la leyenda, que en su juventud, Eris conoció a un humano, se enamoraron al instante, pero los padres de Eris no aceptaban su relación, las leyes de su mundo prohibían que un dios se enamorara de un humano.

Los padres de Eris lograron distanciarlos, pero ella les hizo creer que lo havia olvidado.
Cada noche, cuando caía el sol, se encontraban en una colina iluminada por la luna.

Pero por el día, ese humano, estaba presente en todo momento en el corazón de Eris.

Luego el libro hablaba de cómo Eris sucumbió a sus instintos y devoró al humano, pero Eric se quedó con la primera parte de la leyenda.

<< Eso es, tengo que ser como Eris...>>

Y con esa idea en la cabeza, escuchó a Edward que le llamaba desde la cocina.
Se dirigió hacia allí y se encontró con un plato de comida japonesa encima de la mesa.

- ¿Cómo sabes que me gusta la comida japonesa?
- No lo sé, es lo único que me queda en la nevera...
- Pues me gusta mucho.
- Me alegro.
- ¡En ese caso, que aproveche!
- Que aproveche.

Comieron mientras miraban la televisión, en acabar Eric mandó un mensaje a su madre:

Mamá, me quedo a dormir a casa de un amigo. Te veré mañana.
Besos.
Eric.

Mandó el mensaje y apagó el móvil para que su madre no pudiera localizarle.

- Creo que me voy a dormir, tengo mucho sueño...
- Yo también – Dijo Edward.
Eric se dirigió al sofá y se tumbó.

- ¿Qué haces?
- Dormir...
- ¿No prefieres dormir en una cama?
- Ah, no sabia que hubiera más de una habitación.
- Y no la hay, me refiero a... si quieres dormir conmigo...
- ¡¿Qué?! Pues, no se... es tu cama, no vas a sentirte cómodo si estoy yo, debes estar acostumbrado a dormir solo...
- Me gustaría dormir contigo por esta noche.
- Si yo fuese una persona normal pensaría que quieres acostarte conmigo, pero veo que no, al menos no lo piensas...
- Yo no busco eso, cuando tenga que pasar, pasará, y eso será cuando los dos estemos preparados.
- No podrí estar más de acuerdo.

Y se dirigieron a la habitación de Edward, era toda de un color perla precioso, al igual que su cama, espaciosa, con aspecto de ser muy confortable.

- Edward...
- Dime.
- ¿Te importa que duerma sin camisa? Es que el roce de la ropa me duele en las heridas...
- No, que va, precisamente yo duermo sin camiseta cada noche, no me importa.

Se metieron dentro de la espaciosa cama y apagaron la luz, la luna iluminaba la habitación.

- ¿Quieres hablarme de lo ocurrido ahora?
- Si...

Le hizo una descripción de todo lo ocurrido en el bosque, con todo los detalles incluidos ya que Edward le presionaba para que no le ocultara nada.

- Así que si practicas, ¿Nos va a dejar en paz?
- Eso dice...
- La odio, ¿Cómo te ha podido hacer esto?
- Lo mejor es dejarlo, vayámonos a dormir.
- Vale, buenas noches.
- Buenas noches Edward.

Eric abrazó a Edward mientras el repasaba el brazo por encima del hombro, vigilando no hacerle daño.

- Te quiero mucho Edward...
- Y yo a ti cielo.

Los dedos de Eric acariciaban el pecho desnudo de Edward, recorriendo sus músculos, y besando su cuello.
Poco después, Edward se quedó dormido, emitía un sonido ronco, como el ronroneo de un gato, pero lo que más cautivó a Eric fue su expresión, tranquila, relajante...
Se durmió a su lado, abrazado a él.
Su primera noche juntos.

Pero... El día siguiente aún les guardaba algunas sorpresas...

# Posté le samedi 04 octobre 2008 11:08

Modifié le mercredi 22 octobre 2008 05:30

VI: TRANSPARENCIA

La noche pasó en un suspiro, ninguno de los dos se despertó en ningún momento.
Era una tranquila mañana de sábado, Edward fue el que se despertó primero.
Vio a Eric, durmiendo agarrado a su pecho, con una expresión feliz, pero a la vez, había un matiz de preocupación y miedo en sus facciones, le acarició el pelo suavemente durante un rato y le dio un beso mientras decía:
- Duerme cielo, estaré de vuelta pronto.
Dicho esto, se puso la camiseta y se fue.
Media hora más tarde Eric se despertó.
<<Edward...>>
- Buenos días Edward – Dijo mientras buscaba su cuerpo en el lado opuesto de la cama.
Pero no estaba ahí, en su lugar había una nota:

He salido un momento, no quería despertarte, parecía que tenias un sueño agradable...
No tardaré mucho.
Te quiero,
Edward.

<< ¿Dónde habrá ido?>>
Fue entonces cuando algo terrible le vino a la cabeza.
<< Ha ido a buscarla... ¡NO! ¡Lo va a matar!>>

Salió de la cama y buscó un teléfono por toda la casa sin resultado, buscó en sus pantalones y cogió el móvil.

<< Vamos, contesta>>

- El número que usted ha marcado está apagado o fuera de cobertura en estos momentos, vuelva a intentarlo más tarde, gracias.

- ¡EDWARD, NO!
- ¿Qué pasa?

Edward entraba en el domicilio en esos momentos.

- ¿¡Has ido a buscarla verdad!? ¿¡Te has vuelto loco!?
- No, sólo he ido a buscarte el desayuno.
- El... ¿Desayuno?
- Si, no creo que te guste desayunar sushi, no tengo nada en la nevera...
- Menos mal, pensaba que habías ido a buscar a Se... Nada, déjalo...
- Vale, he traído croissants, magdalenas, leche, café, y chocolate en polvo, ¿se te ocurre algo que hacer con eso?
- Cappuccino...
- Exacto.

Desayunaron tranquilamente en la cocina, Eric le riñó por no haber especificado donde iba exactamente.

- Que tarde es, Eric, vistete, te llevo.
- ¿Dónde?
- Ya lo verás...
- ¡¿Qué?! Ni se te ocurra, ¿Qué pinto yo en casa de tus padres?
- No se te puede dar una sorpresa.
- Pues no.
- Quiero que te conozcan y que tú los conozcas a ellos, después de todo, eres su yerno.
- Me da vergüenza...
- No va a pasar nada, son muy... simpáticos.
- Si eso es lo que quieres...
Pero le ocultaba algo, estaba seguro de ello, lo vio en sus ojos.

- Pero no voy presentable para conocer a tus padres...
- Toma.

Edward le dio una de sus camisas, pero le venia enorme.

- Te va un poco grande...
- Déjame a mi. ¿Le tienes mucho aprecio a la camisa?
- Me gusta, pero ya no me la pongo nunca, se me ha quedado pequeña...
- Perfecto.

Eric cerró los ojos y la camisa se encogió unos centímetros poco a poco.
Edward abrió los ojos impresionado.

- ¿Puedes hacer que las cosas cambien de tamaño?
- No, pero puedo remodelar la posición de las fibras de la camisa con la telequinesia.
- Entonces, todo listo.
- Vamos.

Montaron en el coche y se dirigieron a casa de sus padres, era una casa espaciosa, con un amplio jardín.
Edward llamó a la puerta. Abrió una mujer rubia, con el pelo muy largo y unos preciosos ojos azules.

- Hola mamá.
- ¡Edward! Que sorpresa, ¿quien es tu amiga?
- Hola, me llamo Eric mucho gusto.
- Ah. ¡Perdona! Creí que eres una chica, con el pelo tan largo que llevas... Hay que ver, que guapo eres.
- No exagere...
- No me trates de usted, me llamo Sara.
- Vale.
Edward les interrumpió.
- ¿Podemos pasar?
- Si claro, pasad.
- Ve a buscar a papá, necesito hablar con los dos.
Edward asintió una vez, como si Sara supiera lo que quería decir.
- Vale, esperad en el salón ahora venimos.

Subió unas escaleras y les dejó solos en el salón de la casa.

- ¿Por qué todo el mundo cree que soy una chica?
- Por que tienes facciones de chica, pelo largo, eres muy delgado...
- Que manía, mira que no distinguirlo...
- No es tan grave...
- Me sé de alguien que en mi lugar le hubiera arrancado unas cuantas costillas a tu madre.
- ¿Tan mal te cae mi madre?
- No, tu madre en encantadora, es sólo que a tu lado... Parezco una colegiala...
- Si tanto te preocupa, córtate el pelo.
- Me da igual que me confundan con una chica, el caso es que cuando voy contigo se piensan que soy tu novia.
- ¿Y no lo eres?
- Soy tu NOVIO, en masculino, lo único que quiero es que nos acepten tal y como somos.
- Hablemos de eso luego, ya llegan...

Sus padres bajaron las escaleras de caracol y se colocaron a unos metros. Edward era la viva imagen de su padre, se parecían muchísimo. Entonces él empezó a hablar.

- ¡Edward, cuanto tiempo!
- ¿Cómo estás papá?
- Bien, viejo, pero bien.
- No exageres, estás estupendo.
- Lo dices para quedar bien...
- Sentaos un momento, os tengo que contar algo.

Eric vio a través de su mente, su madre, Sara, sabía perfectamente cuales eran las preferencias de Edward a la hora de escoger pareja, pero el caso de su padre era diferente...

- Os presento, es... Mi actual pareja.

Sara, Edward y Eric clavaron sus ojos en el padre de Edward, este se levantó y le dio dos besos sonoros a Eric.

- Encantado, me llamo Cristian, Edward, al fin traes una mujer a casa, ¡Y menuda mujer!

<<Esto va a ser una masacre...>> Pensó Eric

- Me llamo Eric, encantado...

La sonrisa alegre de Cristian desapareció de golpe.
<< Nos va a matar...>> Pensaba Eric mientras Cristian enrojecía por momentos.

- Es... ¿Un hombre?
- Si papá – Dijo Edward cogiéndole la mano a Eric.
- Sara, ¿tu lo sabías?
- Si.
- ¡JODER! ¡Ahora resulta que soy el ultimo capullo en enterarme de todo!
- Cálmate papá...
- ¡¿Cómo quieres que me calme?! ¡No voy a tener nietos jamás! Tu hermana estéril, tu hermano es célibe y tú... ¡DOS! ¿Por qué a mi?
- Bueno... Vamos Eric, aquí no pintamos nada.
- No, tu te quedas - Dijo Eric agarrándole la mano con fuerza.

Cristian cogió las manos de su hijo con fuerza, separándolas de las de Eric.

- ¡Me haces daño papá!
- Mira, ¡Te voy a decir una cosa! ¿Me oyes? ¡UNA ÚNICA COSA!

De repente exhibió una sonrisa.

- Hace tres años que lo sabía.
- ¿Qué?
- ¡Jajajajaja! ¡Bien jugado Sara!
- La madre que te...
- ¿Te hemos tomado el pelo eh?
- ...
- Me alegro mucho por ti hijo, ya era hora que me lo contaras.
- Es que...
- Venga, vamos a comer, ¡esto hay que celebrarlo!

Empezó a subir las escaleras de caracol para cambiarse de ropa. Sara se acercó a ellos.

- Me alegro mucho que al final te hayas decidido, estoy muy orgullosa de ti. Ah, y, Eric...
- ¿Si?
- Bienvenido a la familia.
- Gracias Sara.

Dicho esto, siguió los pasos de su marido hacia el piso de arriba.

- Lo has sabido desde el principio.
- Puede...
- Por eso no querías que no fuéramos.
- Si. ¿Cómo te sientes?
- Libre.
- ¿Libre por que?
- Por que mi padre era la única persona en la tierra que no sabía que me gustaban los hombres...
- ¿Lo has hecho por mi?
- En la gran mayoría sí.
- Explícate...
- Lo he hecho por que no quiero ocultarle a nadie lo mejor que me ha pasado en la vida, pero también tenía que decírselo, no podía ocultarle esto... Hoy he sido totalmente transparente con él.
- Me enorgullezco de ti.
Edward lo abrazó con fuerza, le sujetó la cabeza con las manos y le besó, pero era un beso algo distinto, el beso con el que Edward se sentía liberado.

- Te dejo cinco minutos sólo y ya intentas ahogar a mi nuevo yerno... – Dijo Cristian desde lo alto de las escaleras.
- Esperad – Dijo Sara – Dejad que os haga una foto.

Se pusieron uno al lado del otro, cogiéndose por la cintura.

- ¡No! Como estabais, abrazados, hacéis tan buena pareja...
Fue sacando fotos de la pareja en todos los ángulos posibles.
- La verdad es que so os ve muy felices, me alegro por vosotros – Dijo Cristian.

Los cuatro se dirigieron hacia la puerta pero Eric les detuvo.

- Sara, Cristian, Edward, me gustaría deciros algo...

Se giraron de golpe, clavando los ojos en Eric.

- Os quería dar las gracias, por haberme acogido en vuestra familia, significa mucho para mi, Edward, ha llenado mi vida, hace poco que salimos juntos pero... Me ha hecho sentir muchas cosas, y una de ellas es el valor, el valor de dar ese paso tan difícil, un paso que ha dado por mi, cosa que muy poca gente lo haría. Pero vosotros dos me habéis enseñado a querer a alguien sin importar como sea. Gracias a los tres...
- Eric... ¿Estás llorando?
- No Sara, sólo me ha entrado una pestaña en el ojo.

Edward le pasó el pulgar por los párpados inferiores, secándole las lágrimas.

- Te quiero Eric, no voy a olvidar nunca esto.

Los dos empezaron a llorar, abrazados, no podían parar, la felicidad les inundaba.

- Que bonito...Que cosas tan bonitas dices Eric. ¡Ya podrías tomar ejemplo tú!
- ¡Eh! No les estropees el momento a los chicos.

<< Mis padres están mirando, que vergüenza... Pero, ¿Lo sabes no? Después de lo que ha pasado hoy no me voy a separar de ti nunca, aún que tenga que morir por ello.>>

- No vas a morir, no lo voy a permitir. – Le susurró Eric.
- Bueno parejita, ¿Vamos tirando hacia el restaurante? – Dijo Cristian.

Los cuatro entraron dentro del coche de Cristian y se dirigieron al restaurante.

A unos kilómetros de allí, Sensity había completado su plan...

# Posté le lundi 06 octobre 2008 03:41

Modifié le mercredi 22 octobre 2008 05:34

VII: VENENO

La comida pasó rápidamente, los padres de Edward se mostraron muy contentos con la relación que tenía su hijo con Eric.
Al acabar salieron del restaurante.

- Papá, mamá, nosotros vamos a ir andando hasta casa.
- ¿Por qué? – Dijo Sara.
- Me apetece dar una vuelta con mi novio...
- Como quieras hijo, nos vemos allí.
- Adiós.
- Adiós Eric, hasta luego.
- Hasta luego Sara.

Cristian y Sara subieron al coche y al alejarse Cristian tocó la bocina a modo de despedida.

- ¿Dónde quieres ir?
- A casa de mis padres...
- Edward... A mi no me engañas.
- Quiero pasar por casa de mi hermana.
- ¿Más familia? ¿No has tenido bastante por hoy? En fin... Si no hay más remedio...
- Vengaaaaaa, haz un último esfuerzo...
- Poniendo esa voz no me es imposible resistirme.
- ¿Te gustan mis pataletas?
- Me encantan.

Se dirigieron calle arriba, iban cogidos de la mano y hablando sobre como habían reaccionado sus padres. Giraron a la izquierda y se metieron en un callejón. Alguien les sorprendió por detrás.

- ¿Tu eres Edward? – Preguntó un chico alto, de unos 27 años.
- Si, ¿Por qué lo preguntas?
- ¡Chicos, a por él!

Dos chicos más aparecieron detrás de el primero, le dieron un puñetazo en la cara, acto seguido, cayó al suelo, donde le empezaron a dar patadas en la tripa, Edward gritaba de dolor.

- ¡Parad por favor! – Pidió Eric
- ¡JA! Hasta que no le matemos no vamos a parar, luego nos ocuparemos de ti...

<< No puede ser... Edward... ¡Que alguien le ayude por favor!>>
<< ¿Quieres que lo salve?>>
<< ¿Quién eres?>>
<< Soy tú mismo, Eric, la faceta de tu ser que ha estado recluida durante tanto tiempo, ¿Quieres que lo salve?>>
<< Si.>>
<< Entonces, libérame>>

Eric se concentró, quiso liberar esa parte de su ser, entonces, del corazón de Eric brotó la furia, necesitaba hacerles pagar lo que le hacían a Edward.

- Ya basta.
- ¿Por que tú lo digas enano?
- Muy bien...

Fue entonces cuando los chicos se fijaron en los ojos de Eric, completamente rojos, algo les decía que debían huir, pero ya era tarde... En cuestión de segundos los tres chicos flotaban a unos metros del suelo.

- A los seres como yo se les obedece en cuanto te dan una orden.

Uno de los chicos prendió en llamas, consumiéndose poco a poco, gritando...

- ¿Qué coño es esto? ¡Te vamos a matar!

Al acabar la frase Eric lo estranguló, seguía derecho, frente a Edward, clavando en esos chicos sus ojos rojos.

- Ha sido un error amenazarme, tú, eres el líder, ¿Quién te envía?
-¡NO SÉ COMO SE LLAMA, ES UNA MUJER, POR FAVOR NO ME MATES!
<< Putos maricones de mierda, estarían mejor muertos>>

- ¿Sabes lo gracioso del caso? Puedo leer la mente de las personas, te has metido en un buen lío chico.
- ¡NO! ¡NO ME MATES!
- ¡Eric para! – Dijo Edward desde el suelo.
- Edward... Pero mira que te han hecho...
- No merece la pena, tú no eres así, ¡te comportas como esa mujer!
- Yo no...

Sus ojos volvieron a su verde puro original, acto seguido bajó al chico, que corrió a comprobar el estado de sus compañeros.

- ¡LOS HAS MATADO!

Sacó una pistola, apuntó a Edward y le disparó, seguidamente cayó al suelo. Pero... La parte oscura de Eric volvió, sus ojos, rojos otra vez se clavaron en el chico.
Lo alzó del suelo y empezó su venganza...
Unas fuerzas invisibles empezaron a tirarle de los brazos.

- ¡NO, PARA!
- Demasiado tarde...

Sus brazos se despegaron de su cuerpo, sus huesos crujieron y sus músculos se rompieron, gemía de dolor, gritaba y suplicaba clemencia.

- Te voy a matar, ¿Eres consciente de eso no?
- Ahora ya me da igual, he cumplido con mi cometido, me lo he cargado...

Eric extendió su mano y la cabeza del chico estalló, salpicando las paredes del callejón de sangre, corrió hacia Edward y le examinó el cuerpo. Sus ojos volvieron a la normalidad.

- Edward... ¡Contéstame!
- ¿Eric? – Dijo Edward con un hilo de voz.
- Estoy aquí cariño, ¿dónde te ha dado?
- En la pierna...
- ¡Dios! Tengo que llevarte a un hospital.
- No, avisarían a mis padres y lo descubrirían todo, no pueden saber lo que eres capaz de hacer...
- En ese caso... Te va a doler mucho.
- Haz lo que sea.
- ¿Seguro?
- ¡SI!

Eric puso sus manos sobre su muslo, justo encima de la herida, al instante la bala salió catapultada hacia su mano. Edward gritó, lloró, pero en ningún momento impidió que continuara.

- Ahora te la voy a cauterizar...
- ¿Me vas a que?

Un fogonazo salió de las manos de Eric, quemando la herida de su pierna.

- ¡ARGG!
- Ya está, no pasa nada, ya no hay peligro. Ahora, agárrate...

Los dos salieron volando a gran velocidad, recorriendo la ciudad por encima.
Poco después estaban en casa de Edward, Eric lo llevó en brazos hasta la cama.

- Eric... ¿Qué ha pasado? Tus ojos...
- Algo se apoderó de mi, era como un veneno que se extendía por mis venas...
- No eras tú...
- Si, Edward, era yo, yo le pedí a mi parte oscura que lo hiciera.
- ¡Dijiste que no los utilizarías para hacer daño a nadie!
- Lo he hecho para protegerte...
- ¡Has asesinado a tres personas!
- ¡Lo he hecho por ti!
- ¡Mi salud no vale la vida de tres personas!
- ¡Era ella la que los enviaba!
- ¡Podrías haberles detenido, no havia ninguna necesidad de matarlos! Y esos ojos... Tu amiga tiene razón, no eres humano...
- ¡TE ODIO!
- Eric yo no quería...
- ¡¿Qué no soy humano?! Pues en ese caso...
- ¿Qué?
- Me voy a comportar como tal, seguiré los pasos de mi maestra.
- No Eric, no hagas eso.

Sus ojos se enrojecieron.

- Adiós Edward.

Salió de la habitación, desde la puerta oyó a Edward gritar:

- ¡NO ERIC, VUELVE!

Cerró la puerta de la entrada y salió a la calle, sabía que en el estado en que se encontraba Edward no podría seguirle.

<< Sensity, ¿donde estás?>>
<< Ven a mí Eric...>>

# Posté le mercredi 08 octobre 2008 06:38

Modifié le mercredi 22 octobre 2008 06:48

VIII: LA DIOSA DE LA MUERTE

Sensity le esperaba en el claro del bosque, Eric descendió del cielo.

<< Has abierto los ojos, al fin...>>
<< No Sensity, eres tú quien me los has abierto, me has mostrado como son los humanos en realidad. >>
<< Sabía que tarde o temprano te darías cuenta Eric...>>
<< No me llames así, tu cambiaste tu nombre de humana... A partir de ahora, llámame Eris. >>
<< La diosa del caos y la discordia, muy acertado. >>
<< Quiero saber toda la verdad, dime, ¿Qué somos?>>
<< No somos humanos. >>
<< Entonces, ¿Qué somos?>>
<< Somos los descendientes directos de una divinidad, Hela, la diosa de la muerte, reina del inframundo. Seres superiores, enviados al mundo de los humanos para desatar la cólera de nuestra creadora. Somos asesinos Eris, ése es nuestro cometido. >>
<< Hela... ¿Nos ha creado ella?>>
<< Si, somos sus hijos, y como buenos hijos que somos, debemos obedecer a nuestros padres. >>
<< ¿Hay otros como nosotros?>>
<< Cientos>>
<< Cientos... Si Hela es nuestra madre, ¿Quién es el padre?>>
<< Los dioses no se reproducen, al contrario de lo que dicen las leyendas humanas, tienen el poder de crear y de... Destruir. >>
<< Asesinos...>>
<< Si, exacto. >>
<< Enséñame, debo complacer a Hela, enséñame a complacer a mi creadora. >>
<< Está bien...>>

Levantó los brazos y del cielo salieron tres personas, una familia que paseaba por la calle y algo les hizo volar hasta donde se encontraban Sensity y Eric.

- ¿Qué ha pasado? ¿Ana, estás bien?
- Si, no te preocupes.
- Papá, ¿Qué pasa?
- Nada hijo, no te preocupes.

<< Observa...>>
Los ojos de Sensity cambiaron de color, el color rojo que aparecía cuando la muerte recorría sus venas.

- ¿Quiénes sois?
Sensity clavó los ojos en la familia.
- Vuestros asesinos.
- ¿Qué? ¡CORRE ANA, LLÉVATE AL NIÑO!
- No iréis a ninguna parte.

La mujer se alzó del suelo, a merced de Sensity.
<< Primer paso, Eris, no dejes que huyan. >>

El hombre se quedó paralizado con el niño cogido de la mano, no podía moverse.

- Ahora vas a ver como tu esposa muere.
- ¡NO!
- ¡Alberto vete!
- ¡No puedo moverme!

<< Segundo paso, desesperación...>>

Las piernas de la mujer empezaron a retorcerse por las rodillas, empezó a gritar, Eric pudo sentir el placer de Sensity al oír esos gritos.
Segundos después, sus piernas se doblaron por las rodillas, sus pies tocaron su ombligo, acto seguido, se las arrancó.

- Ana... ¡NO!
- ¡MAMÁ!

<< Tercer paso, sufrimiento...>>

Levantó la mano y Ana prendió en llamas.

<< Cuarto y último paso, Muerte...>>

- ¡¡¡ANA!!!

<< Todos tuyos Eris. >>
<< Si... Desesperación, sufrimiento, MUERTE...>>

Alberto y el niño volaron por encima de sus cabezas.

- ¡PAPÁ!

El niño se abrió verticalmente por la mitad, sus entrañas cayeron en el lecho del bosque.

- ¡HIJO DE PUTA! ¡ES SÓLO UN NIÑO!
- ¿Te atreves a insultarme humano? – Dijo Eric.

Las costillas le salieron a través del pecho, pudo sentir su sufrimiento, pero no gritó...

- ¿Por qué no gritas?
- ¡No te voy a dar esa satisfacción!
- Grita y te perdonaré la vida.
- Mientes.
- Lo juro.

Entonces fue, cuando gritó, retorciéndose del dolor.

- Muy bien, ¡Así me gusta!

- Ya tienes lo que querías, ahora deja que vaya a un hospital, déjame marchar, lo has jurado.
- Te mentí...

Eric le arrancó la cabeza, que con su cadáver, cayó junto al de su esposa y el de su hijo.
Sensity aplaudió.
<< ¡Excelente! Me ha encantado la parte del juramento, muy... Retorcido.>>
<< Sé que te encanta oír gritar a los humanos. >>
<< Tienes un gran futuro por delante. >>
<< Gracias, hermana. >>
<< Creo que ya estás preparado. >>
<< ¿Para que?>>
<< Para conocer a tu creadora...>>

# Posté le mercredi 08 octobre 2008 06:39

Modifié le mercredi 22 octobre 2008 06:49

IX: INFRAMUNDO

Eric la miró estupefacto.
<< ¿A Hela? ¿Ir a ver a Hela, yo?>>
<< Si>>
<< No voy a estar a la altura. >>
<< Sólo es cuestión de complacerla. >>
<< Bien, ¿Y dónde está?>>
Sensity señaló con el dedo al suelo.
<< ¿Bajo la tierra?>>
<< Si>>
<< ¿Cómo llegaremos? ¡Es imposible!>>

Ella se agachó, puso sus manos en el suelo y pronunció unas extrañas palabras en un idioma que Eric no entendía. De sus manos salieron unas extremidades negras, como si unas raíces crecieran a través de su mano, segundos después, un agujero negro se abría delante de ellos, Eric cogió el encendedor y lo acercó al extraño agujero.

<< No te canses, es la más absoluta oscuridad, ni la luz del sol podría disiparla. >>

Eric se apartó.

<< Sígueme. >>
Sensity se lanzó al portal, que la engulló por completo.
- Hela...- Dijo Eric en un susurro.

Y en ese instante se arrojó al agujero.
Se sumió en la oscuridad, caía al vacío, la temperatura disminuía rápidamente.
No sabía cuanto tiempo estuvo cayendo, podían ser segundos, minutos, pero le parecieron días enteros, a la velocidad que iba, al llegar al suelo se iba a matar.
Entonces empezó a disminuir su caída, redujo la velocidad hasta que tocó el suelo con los pies.

<< ¿Sensity?>>
<< Estoy aquí, a tu derecha. >>
<< No veo nada. >>
<< Deja que la oscuridad entre en ti, sólo así podrás ver...>>

Eric abrió su corazón roto a la oscuridad en su estado más puro, notó como le entraba por la garganta, como le llenaba los pulmones y se extendía por todo su cuerpo.
Una cueva apareció delante de sus ojos, lo suficientemente grande como para no tener que agacharse.

<< Bienvenido al inframundo, morada de los muertos, el reino de Hela. >>
<< ¿Dónde se encuentra Hela?>>
<< La tienes al lado. >>

Eric miró a su derecha, luego a su izquierda, pero no vio nada.
<< La tienes encima, y también debajo, estos pasadizos forman parte de su ser, sabe que estamos aquí...>>
<< ¿La veremos en persona?>>
<< Si>>

Mientras andaban, Eric miraba las paredes de reojo, cuando no miraban directamente, unos ojos rojos y verdes aparecían en las paredes de la cueva.

<< Sensity, ¿Falta mucho?>>
<< Siete horas, quizá ocho. >>
<< ¿QUE? ¿Pretendes que ande ocho horas?>>
<< Contrólate, el color rojo de tus ojos está desapareciendo, te estás volviendo menos digno de ver a Hela. >>
<< Lo siento. >>
<< Mucho mejor. >>
<< Sensity, ¿cómo te diste cuenta que eras hija de Hela?>>
<< Verás, un día, estaba en la panadería de mis padres cuando me tragó un portal. Estuve perdida por estos pasadizos durante cinco días, todo era oscuro. Hasta que una voz me habló, me dijo que me rindiera a la oscuridad, y, frente a mi se encontraba Hela, fue ella quien me lo contó. >>
<< ¿Como te llamas en realidad?>>
<< ¿Mi nombre de humana?>>
<< Si.>>
<< Sólo Hela lo sabe, nadie más, y así seguirá hasta el fin de mis días. >>
<< Vale, como desees...>>

Anduvieron un largo trozo unas siete horas y media, todos los túneles se parecían como si fueran uno solo, con los ojos de Hela apareciendo y desapareciendo.
Pasados unos quince minutos algo sucedió, de las paredes de la cueva aparecieron tres siluetas oscuras armadas con lanzas.

<< Las Sombras, guardianas del inframundo>>
- Venimos a ver a Hela, ya ha sido informada de nuestra llegada. – Dijo Sensity con un tono frío y seco.

Una de las sombras dio un paso, Eric la miró extrañado, al acto, la sombra lo atravesó y se fue levitando por el pasadizo.
Algo iba mal...

<< ¿Pero que...?>>
- Tranquilo Eris.
<< ¿Por que no usas la telepatía?>>
- Por que no puedes oírme, te ha quitado los poderes.
- ¿Por qué lo ha hecho?
- Protocolo, la primera y la segunda vez siempre se hace, es para... Evitar molestias.

Las dos sombras restantes les escoltaron hacia la salida del túnel.
Delante de ellos se abría una gran bóveda, las paredes estaban recubiertas de un líquido rojo y viscoso, Eric supuso que era sangre, sangre humana. En el fondo de la caverna se alzaba un grandioso trono, construido con calaveras humanas, y, sentada en él se encontraba Hela. Su aspecto le sorprendió, no parecía para nada una diosa, guardaba cierto parecido con Sensity, tenía el pelo largo y negro, los ojos verdes, vestía un vestido negro y tenía una piel blanca y fina, pero la sombra le ocultaba el lado izquierdo del cuerpo.

- Saludos miseñora. – Dijo Sensity acompañándolo con una reverencia.

La diosa de la muerte se levantó de su trono, dejando al descubierto el lado izquierdo de su cuerpo. A Eric se le heló la sangre en las venas, tenía el pelo totalmente blanco, al contrario que el de su lado derecho, el ojo izquierdo era rojo, del color de la sangre, del mismo color que se tornaban los ojos de Eric y Sensity cuando liberaban sus instintos asesinos. Pero lo que más aterrorizó a Eric fue el hecho de que no tuviera piel ni carne, su lado izquierdo era su propio esqueleto, en su mano sostenía un cetro, era como si una línea invisible partiera su cuerpo verticalmente. Por un lado, reflejaba la normalidad, pero por el otro, dejaba ver su naturaleza. Eric entendió el motivo por el cual era la diosa de la muerte, no sólo por su naturaleza, sino por el cuerpo que tenía, un cuerpo que a simple vista infundía terror.
Sensity rompió el silencio.

- Este es, el chico que pusisteis a mi cargo...

Eric imitó la reverencia que hizo Sensity segundos antes.

- Edward... ¡MATADLE! – Hela profirió un grito, ordenó a sus lacayos, las sombras, que le mataran. Dicho esto se sentó en su trono otra vez.
- No, por favor, no lo hagáis miseñora, he rectificado, he aprendido de mis errores, no se repetirá.
Las sombras abajaron las armas con un gesto del cetro de Hela.

- Bien... Pareces muy convencido. ¿Tú que opinas hija mía? – Dijo dirigiéndose a Sensity.
- Madre, me ha demostrado de lo que es capaz, veo en él un gran potencial, si me permite expresar mi opinión.

Las dos se quedaron mirando unos momentos, Eric supo que hablaban de él por telepatía.

- Bien hecho hija mía.
- Me alabáis, miseñora...

Hela dirigió sus ojos bicolores hacia Eric.

- En cuanto a ti, Eris, te perdono la vida, de momento... No me decepciones.
- No lo haré.
- Podéis iros, ¡Id! Y enviadme almas, las espero con anhelo.

Los dos hicieron una reverencia a Hela y salieron de la gruta sin darle la espalda, cosa que Hela consideraba una falta de respeto.
Antes de marcharse, Eric oyó un espantoso rugido.

- Es el Nidhogg. – Dijo Sensity.
- ¿Quién es el Nidhogg?
- Es el dragón de Hela, se encarga de roer las raíces del gigantesco árbol de la vida, Hela tiene un gusto algo peculiar al escoger sus mascotas...
- ¿Y que pasará cuando acabe de roerlas?
<< Que la humanidad llegará a su fin. >>
<< Puedo oírte, ¡he recuperado los poderes!>>
<< Es hora de irse...>>

Ambos ascendieron a gran velocidad hasta aparecer en el claro del bosque, Eric notó el aire cálido rozando su piel mientras el portal se cerraba a sus espaldas.

<< ¿Y estos?>>

En acabar la frase, los cadáveres de la familia entera se carbonizaron bajo una llamarada.

<< Me voy a casa, hoy ha sido un día muy duro...>>
<< Buenas noches, hermano...>>

Eric se alzó del suelo, a lo lejos, pudo ver como Sensity se sentaba encima de una piedra y encendía un cigarrillo.

Pero lo que no sabía Eric es que un coche negro azabache le esperaba frente a su casa...

# Posté le mercredi 22 octobre 2008 06:57

Modifié le vendredi 24 octobre 2008 05:25